La Fórmula 1 no se corre con utilitarios

No me imagino yo a Fernando Alonso, o cualquier otro, participando en el Mundial de Fórmula 1 con el Opel Kadett de su cuñao. Ron Dennis, Briatore o medio Maranello, despotricando porque el Ford Fiesta no tira lo mismo que los Red Bull o que los Williams. Todo parece parece absolutamente ridículo así contado. Y lo es.

No sé si imaginan ya el paralelismo. Lo expongo: digamos que en el mundo los Estados son coches y sus gobiernos pilotos. Evidentemente, el campeonato puede ser bajar el nivel de pobreza, subir el PIB o la renta per cápita. Usen el indicador que más les interese. Digamos que hay países que van en Fórmula 1 y países que pretenden correr el campeonato con un Renault 19 del siglo pasado. Esa es la realidad del asunto.10-naciones

Por más que la honradez de sus dirigentes sea intachable, su bondad constatada y constatable, los países que pilotan un Renault 19 no podrán ir tan rápido como los que van en el Red Bull de turno. Por mejores pilotos que sean. Hace falta coche. Y seguirán teniendo rentas bajas. Mayor pobreza. Peor renta. 

Y mira que parece sencillo ver donde la gente gana más, dónde hay menor pobreza, pero son muchos los que se empeñan en obligarnos a correr en Montecarlo con un utilitario. Y no, oiga. No hace falta inventar. Solo copiar, en este caso, es más que suficiente. Miren que ha aupado a Singapur a tener ese nivel de multimillonarios. Por qué Suiza está donde está. O algunos países anglosajones. Pero mírenlo con las gafas limpias. Sin prejuicios ideológicos, morales o religiosos. Miren que pasa en Zimbabwe o en Venezuela. O en los cacareados países nórdicos. Miren que llevan haciendo, mírenlo, desde hace ya muchos años.

Verán que los modelos que funcionan son los poco intervencionistas. Los de Estado pequeño y seguridad jurídica grande. Los de mucho capitalismo y poca mamandurria. Así de fácil.

Europa se está convirtiendo en un dinosaurio burócrata y muchos ya se empiezan a percatar. Los valores de la libertad y la responsabilidad se diluyen en una suerte de puchero de la subvención y el apoyo incondicional del que episodios como el griego nos deben ayudar a escapar. No se puede vivir en el subsidio continuo. La responsabilidad es un factor inexcusable. Vamos camino del cómodo Twingo, que nos alejará de los todopoderosos coches de carreras. Y nos hará más pobres. A tiempo estamos de evitarlo, creo.

En un ejercicio de pensamiento positivo – en un alarde, más bien – puedo llegar a pensar que Tsipras, Pablito, Carmena, o Albert o Ribó o Mariano o Mónica, quieren ganar el mundial, quieren ponernos a la cabeza de la tabla. Sin embargo, por muy bien que quiera pensar de ellos, se presentan ante la ciudadanía con un coche del siglo pasado, cuando no un coche averiado. No es que yo sea muy listo. No hay más que ver los hechos. La historia. Buscar un par de números y tablas por internet. El coche socialista, el intervencionista, el de todos los partidos de este país, menos uno, no funciona.

Todos ellos serán grandes pilotos, puede. Pero van sin coche. Y que le digan a Fernando lo que jode ir sin coche. ¿A qué sí? Pues nos han subido a todos en el suyo. Y vamos a perder el mundial.

P.D.: Ustedes ya saben que coche funciona. Como yo.

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