Sal de Matrix

No soy muy aficionado a las series televisivas que cuya trama se eterniza capítulo tras capítulo. Reconozco que me gustan aquellas, generalmente menos sesudas, en las que los guaperas de turno resuelven el enigma al cabo de 40 o 50 minutos. Trincan al malo y santas pascuas. Para seriales eternos, prefiero la vida real.

Es evidente, al menos para quien suscribe que el serial griego no ha hecho más que cerrar un capítulo (o una temporada) para abrir otro. Holandeses, finlandeses o británicos, dudan razonablemente de la voluntad real de Grecia para abordar la que se le viene encima. Yo también. Apostaría a que su duda es más que razonable. El tiempo dirá.

También habrá por ahí los que digan que a ellos no les pasaría lo de Tsipras. Que ellos saben hacer marxismo populista del bueno. Y son gestores cojonudos. Y la teoría de juegos. Y ríete tú de Varoufakis, que no se entera. Ni Tsipras tampoco. Esto también saldrá en la versión española de la serie. O algo parecido para explicar por que se la tienen que envainar los helenos.

Al final de todo esto quedan pequeñas lecciones, que muchos no acaban de aprender. A saber, la realidad es tozuda. No existen los unicornios. La única democracia real que funciona es la de los mercados. Todo esto lo dije hace solo unos días. Sin embargo, es más fácil creer que la todopoderosa Matrix puede ir contra natura. No importa. Marx quiso abolir el opio del pueblo y lo sustituyó por meta. Que te deja igual de tolili.

No tener ni puta idea de como son las cosas en realidad tiene sus consecuencias. Así que yo te invitaría a que te tomaras la pildorita roja, que lo único que te ofrece es la verdad. Luego puedes defenderla en el Partido Libertario, o en cualquier ámbito de la sociedad civil. Eso ya es cosa tuya. No es una cuestión de fe. Los hechos prueban que donde hay más libertad de mercado hay prosperidad y al contrario no.

Quizá así podamos conseguir que Bruselas no multe a España por falsear las cuentas de la Comunidad Valenciana, donde después de que tuvieran que renunciar a los iPhone 6 por el clamor popular, se han apalancado 1.000 euritos por parlamentario para pagarse el parking o 1.700 de cada ordenador, lo cual no deja de ser el chocolate del loro, pero es que el loro, es más bien ya un buitre. Y va de chocolate hasta el culo.

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