Más reflexiones

Publicado en ValenciaOberta.es

Es curioso esto de la actualidad. No deja de ser un inmenso círculo vicioso, dentro, fuera, al lado, encima y debajo de otros círculos con más vicio si cabe, que se repiten a sí mismos sin pudor ni vergüenza ninguna, variando frecuencias y tiempos, en un eterno ir y venir de siempre lo mismo. Es una maraña caleidoscópica. Esto produce que se sucedan momentos en los que las repeticiones se agolpan y son muchos los titulares y pesada su digestión y otros en los que todo se inunda por una inane vacuidad y toca hablar de la misma nada.

En lo que a mí respecta, estos días parece que vienen cargados de sorpresas, muchas de ellas desagradables y me permito el atrevimiento de comentar algunas de ellas – algo que también hago con o contra la voluntad de quien quiera leer mis líneas.

Después de mis reflexiones sobre el IRPF la semana pasada, hubo quien me pidió alguna sobre la cuota de autónomos. Reflexionar sobre esto debería producirnos sarpullido y malestar general a las personas decentes. Ambos son impuestos revolucionarios que cargan la mera necesidad de subsistencia. Me cobran, nos cobran, por intentar ganarnos la vida. Por comer y vivir. Es casi tan blasfemo como extorsionarnos por respirar. No hay justificación racional sobre esto, se ponga usted como se ponga. No debería nadie cobrarme por unos servicios que no le he pedido, no se justifica en virtud de nada. Y paro aquí que me enciendo. La reforma que se plantea estos días sobre los autónomos daría risa si no diera tanta pena. Del todo insuficiente. Cuota cero ya.

También hemos sabido que los yihadistas que han sido detenidos en nuestro país cobraban en mayor o menor medida algún tipo de subsidio, apoyando la tesis, que defendemos los libertarios, de que es fundamental acabar con la paguita para detener en primera instancia tentaciones parasitarias de futuros terroristas. Lo malo de terminar con las paguitas es que hay que terminar con todas las paguitas. Y eso señoría son muchos votos que deberemos echar al cubo de la basura. No se puede estirar la manta por los dos lados, porque tapa lo que tapa. Si queremos fronteras abiertas han de ser para que la gente pueda ejercer su derecho a trabajar y ganarse la vida. Si queremos paguitas, toca muro de Berlín o de Trump. La Ley de la Gravedad no es un constructo social y esto tampoco.

Echo una mirada a las múltiples noticias sobre el Orgullo LGTBI y la que más me llama la atención es sobre la violencia dentro de las parejas homosexuales, que publica El Confidencial. Resulta que según los pocos estudios que se tienen sobre el tema la violencia de un miembro de la pareja sobre el otro es muy superior comparándolo con las parejas heterosexuales, ocurriendo según algunos estudios en más del 25% de parejas de hombres y llegando algún estudio al 45% para parejas de mujeres. Me parecen datos terribles. Me parecen datos terribles que desmontan cualquier correlación estricta entre violencia y genitales masculinos. Me parecen datos terribles que determinan que las causas de la violencia no están en el género. Rara vez el hecho de pertenecer a un colectivo es causa de nada. Los colectivos sí son constructos sociales, que rara vez sirven para nada más que atraer fondos provenientes de la extorsión estatal.

Muchas más cuestiones se quedan en el tintero, como ese maravilloso artículo de Antonio Maestre describiendo la infancia de casi cualquiera de nosotros, hijo de obrero que progresa, queriendo demostrar no sé qué y acabar demostrando que, con trabajo duro, ahorro y constancia se puede progresar incluso en España. Demostrando, vaya, que el capitalismo funciona hasta en éste nuestro paraíso socialista. Como el desmentido en el Público, diciendo que la Ley de Montes nunca ha permitido recalificaciones de suelo, porque ya llegaba al sonrojo el bulo progre. O cómo la nueva faltada de Joan Ribó que ampliará las calles por las que no se puede circular de noche, claro está sin reducir el impuesto de circulación, porque tú pagas pero ellos saben hacerte disfrutar de lo que votas.

En cualquier caso, no se preocupen, que estos días son aquellos en los que tiene lugar la Liberación Fiscal, es decir, se cumplen los días equivalentes al tiempo que nos roba el Estado de nuestro trabajo cada año para, como acabo de decir, hacernos disfrutar con servicios que nunca pedimos, jamás deseamos y ni siquiera necesitamos. Alégrense, porque por mucho que paguen con nuestros impuestos campañas contra el Cambio Climático, este verano es tan caluroso como uno que paso hace unos años y otro que también pasó antes, cuando no había aire acondicionado y cuando según los catastrofistas de entonces íbamos a morir congelados. Sonrían que ya han anunciado bajadas de impuestos que terminen probablemente en mermas de nuestra cuenta corriente.

Anuncios

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s