Eliminando el Impuesto de Sucesiones

Publicado en ValenciaOberta.es

A finales del Siglo XVIII, en Boston, se produjo el conocido como Motín del Té, en el que los colonos de la entonces aún colonia británica, protestaban contra las subidas de impuestos que desde Londres cargaban ciertas importaciones a la capital, beneficiando así al lobby que constituía la Compañía Británica de las Indias Occidentales. Aquello fue sin duda una de las gotas más voluminosas que acabaron por desbordar el vaso, provocando con posterioridad la Guerra de Independencia norteamericana.

Más recientemente, seguro que muchos recuerdan el movimiento conocido como Tea Party, que tomaba su nombre de aquel motín y, como aquel motín, clamaba inicialmente contra las políticas altamente impositivas e intervencionistas del gobierno americano, reclamando una vuelta a los orígenes, bastante más libertarios, de la nación americana. Hablar de los Padres Fundadores, suele ser sinónimo de hablar de Libertad, aun hoy, para muchos estadounidenses. El movimiento no tardó en ser capitalizado por la derecha más rancia del republicanismo transatlántico, que fagocitó sin sonrojo, como por otro lado ha venido haciendo en todas partes, aquellos mensajes que le interesaban, como la bajada de impuestos y barnizando el resto con un tufo conservador, mezclando a Dios y al César más allá de lo razonable e imponiendo una cosmovisión totalmente contraria a la Libertad. Eso sí, con impuestos bajos, según para qué.

De la misma manera que el partido del elefante americano se adueña cuando le interesa de aquellas partes que le interesan de la filosofía libertaria, y hace uso intencionado y sesgado de la misma, lo que el vulgo asimila como el Partido Republicano americano, versión española, el Partido Popular, compra cuando le conviene la parte que le conviene, la bajada de impuestos es de lo que hablamos, para ejecutarla torticeramente (el verbo ejecutar está escogido con toda la intención). Se trata de engañar almas jóvenes. Se trata, al fin y al cabo, de contentar a cierta parte de sus votantes con tantas tragaderas como miedo o intereses.

En estas estamos cuando surge cada vez con más fuerza un movimiento que pretende la supresión del Impuesto de Sucesiones. Un impuesto vil y mezquino, que trata de arrebatar el trabajo de una vida, cuyos frutos ya han cotizado una y mil veces, a unos sucesores que acaban de perder a un ser querido y que tantas veces tienen que hacer cabriolas para cumplir con el fisco.

Cristina Cifuentes saca pecho, capitalizando interesadamente las legítimas ansias de los ciudadanos. En Madrid es un impuesto bajo. En Madrid, la Comunidad de la Gürtel y los agujeros en la Ciudad de la Justicia. La que ni su antigua presidenta, que se dice liberal, y que mandaba en tiempos de los desmanes, reconoce como liberal. En Madrid, la que coarta la libertad de expresión. En Madrid, resulta que aprietan un poco menos con los impuestos y los contribuyentes se ahogan un poco menos.

Bueno es que haya un motín. El Motín de las Sucesiones. Que prenda la llama y que después de este, vengan muchos otros impuestos, igual de viles y mezquinos. Transmisiones. Energía. Plusvalías. Qué sé yo. Con una interpretación libertaria de la Constitución Española todos los impuestos son confiscatorios, mientras no se determine una relación biunívoca entre impuesto y gasto, y por lo tanto anticonstitucionales. Hay que apoyar sin tapujos la reducción de ingresos por parte del gobierno. Del gobierno autonómico, en este caso.

No es baladí, que los movimientos más potentes y que más efectivos han sumado a favor de la supresión de Sucesiones vengan de Asturias y Andalucía, puesto que este es un impuesto regional y ambas comunidades padecen el régimen más elevado de esta atrocidad. Otras voces en otros lugares se les unen. La mía sin ir más lejos desde Valencia. Y no es baladí, porque si bien correlación no implica causalidad, poner de manifiesto las diferencias en la gestión de unas comunidades sobre otras produce, como vemos, efectos movilizadores en la población. Y movilizadores hacia el positivo. Si en Madrid o Canarias Sucesiones es bajo y tienen iguales o mejores servicios, es que en Andalucía o Asturias lo hacen rematadamente mal. Es por esto que deben seguir existiendo las autonomías. Es por esto que algunos reclamamos responsabilidad fiscal. Si hay gasto debe haber ingreso. Si hay elementos de comparación, podemos ver quien lo hace bien y quien mal. Y movilizarnos en positivo. Contra el impuesto de Sucesiones. Y contra otros muchos. Que caigan todos. Los impuestos son un robo. Todos.

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