Vistiendo santos

Publicado en ValenciaOberta.es

El Estado ha sustituido a Dios. Es un hecho. Lo venimos relatando aquí, en estas líneas, siempre que viene al caso, y el caso es que viene mucho. De la misma forma que existe tradición, instituciones e imaginería variada, distinta y profusa dependiendo de la confesión que miremos, referente al Altísimo, el Estado, como digno sustituto goza de una suerte de variopintos santos, popes, profetas, templos y todo aquello que hacen que una religión sea lo que es. Una cuestión de fe.

Ahora, tras salir en procesión el 20 de diciembre pasado, y demostrar que sus santos, como el rey del cuento, van absolutamente desnudos, de ideas, se entiende, para la nueva procesión del 26 de junio próximo, habrá que comprar nuevos trajes. Confluencias, estabilidad, el voto del miedo o el útil, que vienen los rojos o que vienen los fachas son, junto con el gobierno del cambio, habituales prendas con las que vestir al santo. Para dejarlo desnudo de nuevo. Curiosamente.

Que Podemos es un partido totalitario lo saben hasta en la China. Así que pactan con los comunistas, por ende totalitarios y así rascamos siete u ocho escaños. Nos merendamos al PCE y con un poco de suerte, adelantamos por la izquierda a un atontado PSOE, que parece contagiado de la poca categoría de su líder. Muy en horas bajas. El niño morado ya se ha hecho mayor y ha salido contestón. Parece que ya no hace falta esconderse. Podemos decir que somos lo que somos, a ver si así paramos la caída libre. Que alguno de los partidos del establishment no mienta es, como poco, refrescante. Je.

Ciudadanos se descaró como lo que es, un partido socialdemócrata de tomo y lomo, durante las pasadas negociaciones, ahora toca enmendar el desaguisado. Ya se sabe que las caras bonitas, vacías de ideología y de ideas dan mal en campaña electoral. Queda por ver cuál es el suelo. Que no es otro que la oscura caverna de la que salieron, el mapa político catalán. No será esta, creo, pero será. Tarde o temprano. No acabo yo de ver a los de Albert sustituyendo al PSOE partido que, aunque muchos no lo vean, ocupa idéntico espacio ideológico. Una socialdemocracia trasnochada por otra moderna. Si es que existe tal cosa. La socialdemocracia moderna, digo.

Los de siempre en lo de siempre. El voto del miedo, el voto útil. El intercambio de sillas y el Estado de Bienestar. Y a los que solo queremos que nos dejen en paz, nos queda el consuelo de que no se entiendan, o que en una legislatura corta se entiendan poco. Bueno eso, y el Partido Libertario, qué diablos. Que no sé si es santo o diablo. Yo no visto de Prada. Eso se lo aseguro.

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