Con faldas y al semáforo

Publicado en ValenciaOberta.es

No hace más que dos semanas prometía que nos íbamos a reír estas Fallas. Y así ha sido. No me tengo por un machista. Seguro que se lo parezco a alguien. Soy fruta que brota del heteropatriarcado que invade cada esquina. Milito en un partido, el Partido Libertario, donde la defensa de los derechos civiles, de todos y para todos, es bandera que se enarbola frecuentemente contra aquellos que segmentan la Libertad. Y aún no me explico cómo la ingeniería social del Sr. Ribó se ha dejado atrapar por sus propios prejuicios.

Poner faldas en los semáforos no puede provocarme más que la risa. Faldas. Nada menos. Perpetuar el estereotipo de la mujer vestida como hace ya décadas. No importa. No es relevante que haya mil maneras de diseñar los semáforos sin caer en el topicazo – escribir cruzar y parar, dibujos de una flecha o triángulo y un aspa o el más vernáculo tira-li y eh aguanta, sobre fondos verde y rojo, respectivamente, son tres ejemplos. De hecho, estos que acabo de mencionar sí son totalmente inclusivos. No desdeñan ninguna opción sexual ni de género, bien sea escogida o natal. Y separo sexo y género, porque no son lo mismo. Qué nadie se olvide.

Sin duda se trata de nuevo del maniqueísmo al que nos tienen acostumbrados. La clase gobernante, se aferra a sus buenos y malos de plantilla. Siendo como fue el martes, Día Internacional de la Mujer – ¿Cuándo es el del Hombre? Preguntaba Ferrán a su madre (¡Machista!) – esta vez tocaba mujer buena, hombre malo. En bruto y sin más matices. Tampoco importa que se presenten otras opciones. Los cuerpos y las mentes a veces no casan. Hay que elegir bando. Y ellos como siempre eligen el bueno. No elegir bando te convierte, en este caso, en un… ¡Machista! (Además de facha, claro)

Así siguen intercambiando el todo y las partes. Realizando generalizaciones que son tremendamente peligrosas. Encumbrando a asesinos de homosexuales y travestidos como el Che, Stalin y otros mientras escritores homosexuales iraníes se exilian en Israel para evitar ser colgados. Nada importa.

El mundo se divide en bien y mal. Estás conmigo o contra mí. Los comunistas, socialistas, las mujeres, LGBTI, Greenpeace y algunos más son los buenos. Israel, el libre mercado o los empresarios son los malos. Como soy de los buenos, escojo siempre bien. Al fin y al cabo, un delincuente no puede ser de izquierdas, decía Garzón. Con faldas y al semáforo. En bruto. Sin matices. Generalizando. La realidad, llena siempre de matices, poco importa. Qué venga un escocés y lo vea.

 

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