Los alcaldes, esos asesores espirituales

Por cuestiones laborales que no vienen al caso, a veces uno tiene que hablar con los representantes del pueblo. Mi común díario me lleva a departir amistósamente con alcaldes y concejales de tanto en tanto. Y hay de todo, como en botica. No es su calidad, ni su cantidad lo que me lleva a escribir esta entrada. Es la nueva función, que vienen desempeñando ultimamente, la de asesor espiritual. 
Es algo, que de una forma u otra, todos vienen haciendo con frecuencia desde hace tiempo. Mire a ver que hay de lo mio. Que estoy en el paro. Mi mujer va a limpiar dos o tres casas y ya no sabemos que hacer con el pequeño, que no encuentra nada, y está en casa metido. En las localidades pequeñas se nota más. Supongo que sus conciudadanos hablan con el alcalde, como mi abuela hablaba con San Antonio. Una fe por otra. 
Hay que tirar de contactos, y seguro que los ediles tienen más. Y, estoy convencido de que los usan, y llaman y preguntan, y Alcalde, acabo de tirar a siete a la calle, no tengo sitio para más. Así estan las cosas. Como el cura no da trabajo, si no limosna, antes de pedirla a ver que pueden hacer en el ayuntamiento. Ya tenemos una nueva tarea para los cargos electos, principalmente, digo, en municipios pequeños, donde hay estrecho contacto humano. 
He presenciado conversaciones de este estilo, a voz en grito en medio de la calle o transmitidas como pesar por los mismos presidentes municipales. Hay algo que me chirría. Hay un aspecto que me preocupa. No cuadra. Los alcaldes o los concejales no dan trabajo. Quizá en el ayuntamiento, pero ese está copado hoy día. Quizá a través de contactos, pero son pocos los que pueden dar trabajo, pues lo estan destruyendo. Pero tu ve y habla con el alcalde. 
Confiamos en Dios y en su Santa Iglesia y confiamos en el alcalde. Existen, por encima de nosotros, unos entes que cuidan de nosotros. Dios ya se sabe que cuidará de nosotros en la otra vida, proveerá, suelen decir. Eso dicen. Pero no da trabajo. ¿Lo dará el alcalde? ¿Ejercerá de mediador en nuestra existencia para llevarnos a una mejor situación?
Ojo, que nadie me malinterprete, entiendo perfectamente el drama que se vive en muchas familias. Hay que acudir a todo y a todos para intentar salir del agujero y poder pagar las facturas. Eso por descontado. El punto de vista que me interesa es el siguiente: Siglos atrás estaba la Iglesia, Dios, o como queramos llamarlo,  que iban a proveer, ahora tenemos un alcalde, una autonomía, España, Europa y Obama que cuidan de nosotros, pero entonces…¿no somos responsables de lo que nos pasa? ¿Nadie tiene la culpa de nada? ¿La tiene el estado? ¿Las empresas?
Mi sincera opinión es que cada hecho cuenta. Cada cosa que hagamos, por pequeña que sea, tiene sus consecuencias. Buenas o malas. Tenemos una responsabilidad. Y nos han engañado. Nos dijeron que podiamos confiar en ellos, en un estado, en unos gobiernos, que ellos nos cuidarían. Crearon el estado del bienestar. Es muy inexacto, por no decir falso. Ese estado no puede cuidar de todos. No lo hace. Es un hecho. Nos dijo que nos respaldaba y mintió. Muchos se ven ahora pagando las consecuencias. Pidiendo a los representantes de ese estado que les ayuden. Y, con muy buena voluntad, no pueden. Incluso a algunos de ellos también les han engañado.
Nuestra responsabilidad para con nosotros mismos y para con la sociedad era ser más productivos. Más trabajadores, mejor formados. Ser mejores jefes y mejores empleados. Construir una sociedad más próspera y eficiente. Pero dejamos nuestra responsabilidad en manos de otros. No nos hicieron el trabajo. Era nuestro trabajo. Nuestra responsabilidad. La eludimos. Era más comodo. El estado – sus representantes – nos pintó el cuadro rosa y quisimos creerlo así. Ahora les pedimos ayuda y no pueden cumplir su parte del trato. 
A los creyentes aun les queda aquello de que Cuando el sacerdote viene a leerme las últimas palabras/ Echo una mirada a través de los barrotes/ A un mundo que no estaba hecho a mi medida y quizá Dios provea. A los demás, nuestro asesor espiritual de cabecera, a la postre alcalde del pueblo, nos dirá que no ha encontrado trabajo para el pequeño.
P.D.: Mueve el culo, y enseñales a tus hijos que han de moverlo. Nadie hará lo que tengan que hacer ellos. Eso es lo que yo haré con los mios.
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