Son las cosas de aprender

Publicado en HeraldPost.es

Normalmente cuando me levanto por la mañana tengo una canción rondándome la cabeza.  Hace ya muchos años – casi cuarenta – que uno es un tipo positivo y prefiere tener canciones a resaca. Así las cosas, por más o menos positivo que sea, las canciones que quieren rodearme desde hace una semana solo hablan de educación. O de enseñanza. O de aprendizaje. Los tres conceptos muy distintos y muy confundidos y mezclados. Pero muy presentes. Be chrool to your scuel.

El pasado viernes estuve escuchando con deleite, interrumpiendo incluso por ímpetu y gozo, una de esas historias bien traídas y bien halladas. Bien hiladas. La de Laura Mascaró. Como llegó al homeschooling, como lo practica, como lo defiende. La realidad es el mejor guion, mejor que cualquier historia inventada. La realidad vale la pena. Porque toca más hondo.

Y llegó PISA. Pisando con garbo como la morena del relicario. I feel surrounded by education. PISA vale para demostrar que gastar más o menos en nada no tiene que ver con obtener mejores resultados. Es un asunto de metodología. Claro. Pero uno se queda más tranquilo cuando los hechos confirman las tesis que platea. Ahora bien, tener razón no es dormir mejor.

Con las cosas de aprender sobre la mesa, las raíces cuadradas y los afluentes del Ebro por la derecha, llegan las derivadas. Las educaciones obligatorias y los peces de colores. Es bien, porque democráticamente es bien, que todos los niños se chupen un montón de datos, datos by the way, a los que podrían acceder de forma sencilla y seguro más divertida de mil y una maneras diferentes. Es muy bien la democracia, como rodillo que aplasta al sobresaliente, por arriba o por abajo, para convertilo en un gris mediocre dentro del percentil. Ahora, es mucho más bien, desde el punto de vista del que suscribe un COMA, es decir un Curso Online Masivo Abierto. Es bien porque es un ejemplo del futuro que ya está aquí. Cambien los paradigmas, mademosielles. La información, la enseñanza, es una cosa. La educación, el savoir faire del día a día es algo muy distinto.

Deriven. Y pidan garantías de que a su prole – palabra hermosa, de la que viene proletario – las derivadas les vendrán como anillo al dedo. Con toda seguridad, que alguien lo certifique, por el amor de dios. Ahí anda la cosa mollar. La garantía. El certificado. La gran mentira del Gran Hermano.

Derivo. Los humanos somos imperfectos y como tales todo lo que venga de los humanos será imperfecto per se. Las asociaciones de humanos son la multiplicación de las imperfecciones de cada uno de los participantes. La Administración es el paradigma. Es la gran organización de humanos imperfectos organizados. Así que pidan garantías. O reclamen al maestro armero. Yo no tengo hijos. Ustedes verán en que manos dejan a los suyos. Desde Prusia que les vienen tomando el pelo, queridos.

 

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