Ahora Francia y después ¿qué?

Lo primero en estos casos, siempre, es enviar sinceras condolencias a las familias y amigos de las victimas. No soy capaz de imaginar lo que se les puede pasar por la cabeza en estos momentos. Y asumo que las emociones: la ira, el dolor o la rabia estarán muy presentes y por mucho tiempo en los corazones de todos aquellos que han sido golpeados por la barbarie terrorista. Vayan por delante.

Después es aconsejable, al menos así lo veo yo, dejar enfriar los ánimos. Aconsejable, digo, si lo que se quiere es analizar de forma objetiva lo que ha sucedido – y viene sucediendo – desde hace mucho tiempo con el terrorismo islamista. Los análisis en caliente, los carga el diablo. Como tantas otras cosas. Y de esta forma, aunque el cuerpo me ha pedido Comentario desde el momento mismo que me enteré del asunto, lo he pospuesto, para sacarlo martes, como siempre, con las ideas frescas. Y reposadas.

Así mis conclusiones son las que expongo. Meditadas. Pensadas. Paladeadas, si quieren. Y la primera es que los únicos culpables de lo ocurrido son aquellos que lo ejecutan. Y quienes les dan soporte y apoyo. Los terroristas y su ISIS. Niego, como lo niego con la violencia machista, o  cualquier otra, que un colectivo es culpable por los malos hechos de algunos – varios – de sus miembros. La responsabilidad, como la libertad, son individuales, y por lo tanto las elecciones personales de casa uno no pueden ser responsabilidad de un colectivo al que dicen representar. Máxime cuando estos terroristas asesinos del Estado Islámico tienen la firme intención de pasarse por la yihad a todo el que no consideren buen musulmán, comenzando por los chiíes, y me temo que acabando por cualquier vendedor de kebab que haya tenido la osadía de vender cervezas. Es evidente que no representan a todo el Islam. Qué sea una religión de paz o no es, en este caso, indiferente.

Otra cuestión que me ha rondado la cabeza durante todos estos días es el meme, que aquí reproduzco. Cualquiera que piense que algo de culpa de lo ocurrido en París recae sobre cualquier país que no sea el Estado Islámico, que lea el párrafo anterior tantas veces como sea necesario hasta que lo entienda. El meme habla de Iran, pero me sirve para ilustrar algo que también pone de manifiesto muy bien un refrán popular patrio: “Entre parejas y hermanos, no metas las manos” Y es que la zona, como paso y unión de Europa y Asia, ha sido una de las que viene soportando guerra tras guerra desde el principio de los tiempos, por ser un enclave de esos que llaman estratégicos. Y con petróleo más. En los últimos cien años, de paso se suma la creación de países de forma arbitraria y externa, con injerencias de Europa y EE.UU. Misiones de paz, que muchos entienden como guerra. Invasiones que no lo son. Y fronteras creadas por señores en sus despachos a conveniencia. Pueden leer sobre el tema, o buscar uno de esos vídeos que circulan por ahí que lo explican para profanos de forma gráfica y sencilla. La cuestión es que se demuestra, una y otra vez, que las manos extranjeras en lugares de conflicto no son nunca buen caldo de cultivo para nada. Afganistán sigue hecho un desastre e Irak está tomado por ISIS, como Siria. Ninguna maniobra no solicitada por los implicados, de ningún Estado, en conflictos externos a él, ha traído soluciones. Pues dejémosles en paz. No hemos arreglado nada. Y nada podemos arreglar desde occidente con la ONU y otras organizaciones. Las cosas están peor. Volvámonos a casa.

La tercera idea que me ha asaltado en relación al terrorismo, después de oír y ver ciertas reacciones es que estoy harto de que me traten como a un crío. Estos terroristas asesinos están de guerra santa por el mundo. Así lo han entendido en Francia. Pero aquí, que anda todo bajo control según nos cuentan, la gente se echa las manos a la cabeza porque 3000 supuestos islamistas están dispuestos en España a dar la vida por Alá y, de paso, llevarse cuantas vidas nuestras puedan por el camino. ¿De verdad somos tan ingenuos? ¿Nadie intuía antes que esto podría ser así? Vivimos infantilizados por gobiernos que nos dicen que ellos lo solucionarán, cuando la realidad es que no pueden. Un fanático hijodeputa puede volarse lo que quiera y, casi, casi donde quiera con solo darse un garbeo por internet o leer un par de libros de química. Aquí en mi tierra, ni nos enteraríamos si lo hace en Fallas.

Así que cerremos las fronteras. Y que estrellen aviones, por ejemplo. O usen drones. O la imaginación. Que ya he dado suficientes ideas. 

Menos libertades, propondrán. Nosotros hemos de proteger a nuestros ciudadanos. Ya. Hasta donde yo sé, la gente de los países musulmanes que llega a Europa sí pasa por controles aduaneros, visados y tal. Y hay ya 3000 radicales islamistas, solo en España. Están dentro. Vienen de dentro. Son europeos de pleno derecho, caray. Para eso sirven las fronteras. Las fuerzas de seguridad fronterizas poco o nada pueden hacer contra este tipo de amenazas. A las pruebas me remito. Por lo tanto, hay que cambiar la estrategia. Y esa estrategia pasa por tratar a los ciudadanos como adultos. Reconocer que el problema está ahí y aquí, y dejar que las personas honradas sean parte de la solución. Ya hay quien defiende mejor que yo el derecho a portar armas, así que lo dejo en sus manos. Pero lo que es evidente es que cuando el derecho a la autodefensa no existe los malos empuñan las armas y los buenos no pueden más que llamar a la poli. Y si ésta esta cerca quizás llegue a tiempo, pero si no lo está, están perdidos.

Autodefensa Suiza

Así, me parece que el ejemplo vuelve a estar en la proverbial Suiza. Sin meterse en jaleos y con su población bien armada. Bien pertrechados en casa. Sin meternos en jardines. Aunque sean los de Babilonia. Los franceses ya han tomado partido, veremos como les va. Enfocar esta guerra de forma tradicional, cuando sus métodos, los terroristas, son otros, como inmolarse, está por ver que resultado tiene. Ante las agresiones caben muchas respuestas. Catorce años de intervenciones militares en Oriente Medio no arrojan buenos resultados. De nada. Pero si quieren hacer algo otros Estados, los que dicen protegernos, que dejen de comerciar con todos aquellos que sí apoyan el asunto ISIS, por mucho petroleo que tengan. A ver si es verdad que quieren protegernos. Aunque a mi me gustaría que me dejaran protegerme a mi mismo. Al fin y al cabo mi vida es mía.

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