Pensamiento alternativo

La mente es un pedazo de células estupendo. Gobierna nuestro cuerpo. Gracias a ella, sin lugar a dudas, podemos ser felices. O tristes. Está llena de mecanismos complicados. Realiza un montón de cosas, sin que apenas nos demos cuenta. Nos mantiene vivos.
Quizá sea por eso, que para ahorrar energía, repita patrones ya aprehendidos. Tiene tantas cosas que hacer. Cuando no meditas sobre algo, si tienes que hablar de ello, repites los mantras que algún día oiste. Deduces o infieres, concluyes y das por buenas cuestiones que no son en absoluto inmediatas. 
No voy a negar que como todos tengo mis días. A veces me explico mejor y otras peor. Pero no dejo de sorprenderme de las conslusiones que algunos sacan de aquello que digo. Por ejemplo, no es en absoluto inmediato que proponer la abolición del estado, suponga proponer la abolición de las reglas. Deducir esto es falso. Que no exista estado significa que las reglas o los controles deberán ser ejercidos de otra forma. Necesitamos reglas: yo las estoy utilizando para escribir, reglas ortográficas y gramaticales. Fonéticas. Libertad y Responsabilidad. Cepillarse el estado significa, al menos para el que suscribe, que las reglas no las hace un conjunto de señores. Las hacemos todos, por lo que serán mínimas y prácticas. 
Algo parecido pasa cuando se habla de privatizar. Todo privado, ley de la jungla. Falso.

Me duele en el alma, que se ponga en mi boca aquello de que no soy solidario por no querer contribuir a una causa común por querer reducir impuestos. La solidaridad tiene muchas formas. Ni siquiera voy a entrar en la cuestión coactiva. Puedo ejercer la solidaridad cuidando a un familiar, apoyando económicamente a una ONG, siendo voluntario o de mil maneras distintas. No quiero ejercer mi solidaridad a través de los impuestos porque significa poner un intermediario del que no me fio, y que no necesito. 
Hay muchos más ejemplos, muchos más mantras que hemos interiorizado. 
– Si ganas mucho dinero seguro que eres un tipo malo, así que todos a devolver la nomina a fin de mes, o el IRPF en veranito. 
– Legalizar la prostitución, las armas o las drogas. Ni soy n putero, ni llevaria pistola, ni me meto de todo. 
– Aborto legal. Jamás le pediré a nadie que aborte, es más no me parece ni medio bien. 
Y podríamos seguir hasta la saciedad. 
Mis principios, que los tengo, son mios. Y pueden distar de los tuyos. O parecerse. El caso es que eso forma parte de nuestra parcela personal. Yo no me meto en la tuya y tu o el estado no os meteis en la mia. Cabe pues distinguir bien entre lo que yo hago con mi vida, y lo que pido para los demás. Que viene a resumirse en que cada uno debería poder de vivir la vida a su manera, sin molestarse. Así que cuando alguien diga algo diferente, busca en tu cerebro un resquicio de pensamiento alternativo, así quizás llegues a diferentes conclusiones, y a lo mejor, ese alguien no se moleste. 
P.D.1: Me niego a decir nada más sobre el debate, que esta línea.
P.D.2: No me resisto a comentar aquello de que “… yo no quiero un sistema de sanidad privado, no hay más que ver lo que sale en la tele…Ahhh, ¿entonces tu crees en Godzilla?” ¿Estoy deduciendo correctamente?
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