Conversando sobre el bien común

Hablando se entiende la gente. Y hablando con gente que piensa uno avanza y entiende. Aprende de sí mismo y de los damás. Y eso está pero que muy bien. Últimamente hablo con la gente, con frecuencia, de mis ideas políticas. También hablo de música. De muchas cosas en general y de arreglar el mundo en particular.
Cada una de esas conversaciones tiene sus cosas. Algunas ya las he traido a este blog. Como ésta, a propósito de la última reunión de la semana pasada, mientras Antonio me llevaba a casa, amablemente, en su coche. Somos vecinos y compañeros de profesión, pero no concursamos en el 1,2,3. La cuestión planteada es recurrente. El bien común. Más concretamente, que no se fume en los bares tiene efectos positivos en la salud de sus clientes y propietarios. Que no se corra en las carreteras o que se sancione tiene efectos positivos en los accidentes.
Tomemos como ciertas ambas afirmaciones, que en principio parece que lo son. Qué no se fume en los bares es positivo para la salud de los clientes, pero parece que es negativo para el bolsillo de sus propietarios. Mientras los bares no sean consultorios psicológicos gratuitos, son negocios que hay que rentabilizar. Y es una traba más, a vencer esta del tabaco.
Por otro lado, con la velocidad en la carretera pasa algo curioso. Quizá haya menos muertes, eso parece, pero fallan las estadísiticas. Basta darse una vuelta por la red para ver que hay un monton de cosas que no están claras. No contabilizar a los muertos a las 24 horas parece una de ellas. No entraré. Entraré por otro lado. Por el lado de los puntos negros, que son los que son y no parece que se mejoren. Por el de los radares en autopista y en autovía que parece solo tienen afán recaudatorio (El mismo efecto disuasorio podría producir el que te retiraran el carné con 3 sanciones, por ejemplo, durante 2 años, sin necesidad de multar a nadie) Por las personas que tienen los filtros de sus coches más sucios. Que los hay. Por aquellos que han perdido productividad. 
En ambos casos hay muchos beneficiados y unos pocos perjudicados. Como al que le expropiaron un bajo para hacer el tranvía (mi padre) o un campo para hacer la ronda norte (mi padre). Muchos salen ganando o muy pocos perdiendo. Entonces todo está bien. ¿No? 
¿Qué pasará cuando la casa que haya que tirar para hacer una gran avenida sea la tuya? ¿Habrá algún problema cuando tu negocio haya que cerrarlo por no cumplir una nueva normativa? Cuando lo abriste todo estaba bien. Si llegas tarde y no te esperan, ¿a quién reclamas? Que importa, ya puedes ir a bares y discotecas a respirar aire puro.
Como no me cansaré de repetir, hay un muchas cosas que son buenas para casi todos, y todo sería perfecto si no fuera porque el casi, en algún caso, seguro que eres tú. Entonces, y parece que solo entonces, te importará un carajo el bien común, porque el bien común te ha jodido. Pero como tu jodiste a otro en su día, por el bien de todos, seguramente, te mereces lo que te pasa. Es el bien común lo que te pasa, por encima, y sin pedir permiso.
P.D.1.: Se me ocurre que por la ley de costas hayan de cerrar los chiringuitos donde tomas la cañita de antes y el gintonic de después… mejor será que los cierren, ¿no? Es por el bien de todos. 
P.D.2.: Mientras pidamos para los demás lo que no queremos para nosotros, mal vamos… De verdad que muy mal.
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2 comentarios sobre “Conversando sobre el bien común

  1. Muy buen post.El argumento del "bien común" puede seguir hasta el infinito; ¿porqué permitir los cuchillos si con ellos se cometen la mayoría de los crímenes de "violencia de género"?…Pero lo que yo quería reseñar es que el argumento del "bien común" parte de la base de que hay alguien que cree saber lo que es "bueno" para mí y quiere inducirme a hacer eso… !!!sabre yo lo que es bueno para mí¡¡¡El ejemplo más claro es fumar… ¿Es fumar algo malo para mí? pues depende… si me compensa una posible (no segura) enfermedad del pulmón dentro de muchos años (puedo tener 90 años y que me la pimple todo mucho) sí.Pues todo en la vida son acuerdos, negociaciones… así está claro que ir a trabajar a un trabajo que odio es malo para mí… pero me compensa por el salario que recibo.Lo que quiero decir es que el concepto de "bien" y "mal" no es absoluto, que es subjetivo, y que las personas ni tan siquiera valoramos algo como totalmente "bueno" o "malo" sino en función de si nos "merece la pena" (significativa expresión en castellano) hacerlo o no.Y por ello, porque la valoración es subjetiva y solo la conocemos nosotros es por lo que no tiene sentido que una tercera persona haga normas para obligarnos o inducirnos a hacer algo.He dicho.Enhorabuena por el blog,Luis Espinosa Goded

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